domingo 7 de junio de 2009

La mejor forma no es prohibir

No siempre prohibir es la mejor forma para concienciar a la población, sino que se lo digan a los portugueses.

Los éxitos del modelo antidrogas de los portugueses, tras despenalizar posesión

Aparte de la pregunta ética, el fondo del debate sobre la descriminalización de las drogas, tan de moda por estos días, es determinar si la cura es peor que la enfermedad.

Es decir, si al eliminar las penas por la posesión de esas sustancias, se dispara su consumo y la sociedad termina pagando un alto precio en salud pública, productividad y otras variables que no compensan los beneficios de la política.

Las respuestas, por supuesto, suelen ser abstractas, pues no existen muchos países que lo hayan intentado.

Hace un par de años el Instituto Cato, uno de los más prestigiosos en Estados Unidos, comisionó al investigador Glenn Greenwald para que realizara un profundo estudio sobre el programa de descriminalización de las drogas en Portugal, el primer país de la Unión Europea que abolió oficialmente en el 2001 todas las penas criminales por posesión personal de marihuana, cocaína, metanfetaminas, e inclusive heroína.

Y los resultados, que fueron dados a conocer hace poco en la capital de E.U., son impresionantes.

"Las estadísticas muestran, miradas desde casi todas las variables, que el marco de descriminalización portugués ha sido un éxito rotundo. Contiene lecciones que deberían volverse guía para el debate mundial sobre la política antidrogas", dice el reporte en su introducción.

En el texto, que está basado en información recolectada por el Estado portugués, la ONU y el trabajo individual de Cato, se muestra, por ejemplo, cómo desde el 2001 -año en el que se inicia el programa- hasta el 2006, se registró un descenso promedio en el consumo de drogas en estudiantes entre los grados 7 y 12. Y en todas las variables: marihuana, cocaína, metanfetaminas, LSD, hongos.

Comparado con el resto de Europa, Portugal presenta también resultados asombrosos. En el caso de la marihuana, la droga más usada en el Viejo Continente, el país obtuvo entre 2001 y 2005 la tasa de consumo más baja entre los 14 países (el 10 por ciento dijo haber aprobado alguna vez en la vida la droga). Y de lejos pues, salvo Finlandia, todos los otros tienen tasas superiores, entre 15 y más del 30 por ciento.

En Estados Unidos, para ponerlo en contexto, los jóvenes de 12 años -donde el consumo de marihuana es el más bajo-, es del 39 por ciento.

En otras drogas, como la cocaína, a Portugal le va igual de bien si se mide con sus vecinos. Solo cinco países obtuvieron tasas de consumo inferior durante ese mismo período. En E.U., esa tasa es del 10 por ciento, la misma que tiene Portugal pero para la marihuana, una droga considerada mucho más 'benigna'.

Lo más impresionante del ejemplo de Portugal es que cuando tomó la decisión de descriminalizar, el consumo de drogas del país era el más alto de Europa y se había convertido en todo un problema de salud pública.

En el modelo portugués, el tráfico sigue siendo un crimen mientras que la posesión -si bien no se castiga con cárcel o multa- obliga al usuario a presentarse ante una corte donde se le ofrece tratamiento médico y asesoría sicológica, que puede rechazar, pues es un programa voluntario.

Los resultados son también muy alentadores en otros frentes: en el periodo de tiempo estudiado se redujeron a la mitad las muertas asociadas con el consumo de heroína, se bajo un 17 por ciento la tasa de infecciones de VIH en adictos a esta droga.

Crecen tratamientos

Igualmente, las personas que se sometieron a tratamientos para dejar la adicción subió de 6.000 personas en el 2001, a casi 15.000 en el 2006. Tratamientos que se pudieron ofrecer con el dinero que se ahorraron del enjuiciamiento y encarcelación de consumidores.

"El adicto no busca ayuda porque le teme a las sanciones. Al descriminalizar puede salir a la superficie", dice Greenwald. Las mismas autoridades portuguesas están felices con su experimento. "El impacto en la vida de las familias y en nuestra sociedad es mucho más pequeño ahora que lo que era antes de la descriminalización.

Además, la policía puede concentrarse en atacar el tráfico y a los grandes distribuidores", dice Joao Castel-Branco, el zar antidrogas de este país en declaraciones durante la presentación del reporte de Cato en Washington.

No todos están de acuerdo. Algunos apuntan a que el mismo reporte muestra cómo entre los grupos más adultos, de 20 años en adelante, el consumo se elevó ligeramente y anotan que las otras reducciones pueden ser el resultado de los ciclos de uso entre las mismas drogas, que se ponen o pasan de moda.

Greenwald explica que los números entre la población adulta que admite haber usado drogas alguna vez suelen tener una tendencia al alza en todos los países del mundo, pues las generaciones viejas, donde el consumo fue inferior, han ido siendo reemplazadas por nuevas, más tolerantes frente al consumo.

Lo más importante, dice el reporte de Cato, es que incluso si se hace el análisis más negativo de las estadísticas, la conclusión no puede ser otra que el consumo no creció en Portugal como consecuencia de la descriminalización.

"Creo que la lección de esto es que debemos suspender la oposición por reflejo cuando alguien más descriminaliza y mirar con seriedad la posibilidad de que el castigo no está teniendo mayor influencia en el consumo", decía a la revista Time Mark Kleiman, experto en políticas antidrogas de la Universidad de California.

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

Fuente: ElTiempo.com

martes 26 de mayo de 2009

Fármacos basados en cannabinoides podrían paliar la enfermedad de Huntington

Un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha demostrado cómo el principio activo de un fármaco basado en cannabinoides podría funcionar como terapia para la enfermedad de Huntington.
FUENTE | UCM - mi+d

Se trata de un hallazgo científico que abre la puerta a la posibilidad de tratamiento de una dolencia para la que no existe cura hasta la fecha: la enfermedad de Huntington, un trastorno neurodegenerativo de origen genético que afecta en sus primeras fases a una región del cerebro implicada en el control del movimiento, por lo que los pacientes ven afectada su capacidad de dirigir sus respuestas motoras.

El trabajo de este equipo de investigadores de la Complutense, dirigido por el profesor Javier Fernández Ruiz, catedrático de la facultad de Medicina, ha demostrado que en el desarrollo de esta enfermedad están implicadas un tipo de células destinadas en principio a la defensa del sistema nervioso frente a estímulos nocivos, las células microgliales.

Si bien habitualmente estas células se encuentran en estado de reposo, en el caso de sufrir esta enfermedad se activan en respuesta a la lesión cerebral producida, y durante este proceso se incrementa la presencia de un tipo de receptor cannabinoide, el CB2.

La activación de este receptor a través de moléculas sintetizadas basadas en cannabinoides reduce el daño cerebral causado por esta enfermedad.

El estudio, que se encuentra todavía en fase preclínica y se ha llevado a cabo en animales de laboratorio -ratas y ratones-, ha identificado, según explica Javier Fernández Ruiz, "que los receptores CB2, habitualmente muy escasos en el cerebro sano, sufren un incremento significativo en las zonas lesionadas por la enfermedad de Huntington, y que ese incremento se produce en las células de glia, no en las neuronas, y particularmente en las de microglia reactiva", es decir, en aquellas ya activadas.

Además, afirma, "la activación de los receptores CB2 protege a las neuronas, de forma que la enfermedad progresa de manera más lenta. Ese efecto protector se produce a través de la reducción de la toxicidad de las células de microglia para las neuronas, y en concreto a través de la reducción de citoquinas, unas moléculas que tienen un importante efecto proinflamatorio y degenerativo".

La investigación, por tanto, permite identificar con mayor precisión el tipo de dianas que podrían servir para detener o ralentizar la progresión de esta enfermedad. Según Javier Fernández Ruiz, "con los datos de este trabajo se aporta toda la información necesaria a nivel preclínico para que en un futuro cercano se puedan estudiar estas moléculas también en pacientes". Éste será el siguiente paso de un proceso para el que el equipo investigador ya está iniciando los contactos con neurólogos y compañías farmacéuticas.

Es importante destacar, según explica el director de esta investigación en la que el equipo ha trabajado durante los últimos cinco años, que las moléculas que sirven para activar el receptor CB2 han sido sintetizadas en laboratorio, y que, para este caso, las obtenidas directamente de la planta Cannabis sativa serían menos efectivas, ya que los cannabinoides obtenidos de ella activan de manera mayoritaria los receptores CB1, responsables de los efectos psicotrópicos, pero no los CB2, desencadenantes de este efecto neuroprotector. Además, el CB2, al no estar implicado en los efectos psicotrópicos de los cannabinoides, constituye una diana más segura desde el punto de vista terapéutico.

Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista Glia, una de las publicaciones científicas más importantes en el campo de las neurociencias. El estudio ha sido realizado por investigadores de la UCM miembros del grupo de Neuroquímica de los Cannabinoides, en colaboración con investigadores de la Fundación Hospital de Alcorcón, de la Universidad Hebrea de Jerusalén y del CNRS de Francia. El grupo de la Complutense está adscrito, a su vez, al Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurogenerativas (CIBERNED).

Fuente: Madrid I+D